BioCultura & Ecoturismo 2026 en A Coruña: feria bio y viajes responsables
En A Coruña, a veces, el futuro tiene sonido de mar: un oleaje de decisiones pequeñas —qué comemos, cómo viajamos, a quién compramos— que, al acumularse, reordena la economía y también el paisaje. Del 6 al 8 de marzo de 2026, EXPOCoruña reunirá ese pulso en BioCultura & Ecoturismo: tres días para mirar de frente una Galicia que produce, conserva y recibe visitantes sin rebajarse.
La cita llega con una ambición explícita: situar a Galicia en el centro del “terremoto bio” español y, a la vez, empujar una conversación que el turismo ha ido aplazando. No basta con cambiar de escenario ni con barnizar de verde una escapada; aquí se habla de producción ecológica y de ecoturismo como piezas del mismo mecanismo. Con estands y una programación paralela que ronda el centenar de actividades, la feria dibuja un recorrido completo: del alimento a la experiencia, del productor al viajero, del territorio a la mesa. En un país que aún exporta buena parte de sus productos orgánicos, el mensaje es nítido: importa el consumo interno, e importa también la manera en que lo activamos al viajar.

Cuando el viaje empieza en la despensa
Montse Escutia, directora del evento, lo formula con una imagen que conviene tomar al pie de la letra: alimentación “bio” y ecoturismo son “mundos paralelos”. Paralelos, sí, pero con puntos de cruce inevitables. El ecoturista —el que no se limita a cambiar el decorado— busca cultura local, agricultura y ganadería de proximidad, recetas que huelen a estación y a oficio. En ese relato, el ingrediente no es un detalle: es una toma de posición. De ahí que BioCultura A Coruña se plantee como un lugar de confluencia donde el territorio no se consume como postal, sino que se entiende como un sistema vivo, con límites, fragilidades y una soberanía posible.
“No estamos hablando de turismo rural, sino de una nueva manera de relacionarse con el territorio, con los viajes y con la Naturaleza”, señala Escutia, subrayando el papel emblemático de la agricultura y la ganadería ecológicas.
La precisión importa. El turismo responsable no es una estética ni una coartada moral: es una forma de trabajar. Implica medir impactos, favorecer cadenas cortas, respetar la capacidad de carga, remunerar el conocimiento local y sostener paisajes productivos que, sin rentabilidad, se apagan. En Galicia —con uno de los consumos “per cápita” más altos del país en productos ecológicos y un potencial enorme para el viaje de naturaleza— la feria llega como una invitación a pasar de la intuición a la estructura. A asumir que lo auténtico no aparece por arte de magia: se cultiva, se regula y se paga.

Por eso, además de atraer al público general, BioCultura & Ecoturismo 2026 se presenta como un espacio de trabajo. EXPOCoruña y la organización han activado acciones para que los profesionales se encuentren, compartan herramientas y construyan alianzas que sobrevivan al calendario ferial. En un sector donde abundan iniciativas dispersas —alojamientos con criterio pero sin red, productores excelentes sin canales, guías locales sin visibilidad—, hablar de sinergias no es jerga: es una condición de viabilidad. El ecoturismo, todavía “embrionario” en España según la propia Escutia, necesita precisamente eso: redes, estándares y un relato que no confunda naturaleza con escenografía.
El respaldo institucional, aquí, no funciona como un pie de foto: es estructura. La edición de 2026 cuenta con apoyos de la Xunta de Galicia, CRAEGA, AGACAL y varias diputaciones, además del ayuntamiento, Turismo Coruña y el Clúster de Turismo de Galicia, entre otros agentes. Ese trabajo coordinado puede marcar la diferencia entre una feria que informa y una feria que cambia inercias. Porque el desafío no es solo aumentar el porcentaje de consumo “bio” interno frente a mercados vecinos más maduros; es hacerlo sin perder de vista el territorio que lo hace posible: su biodiversidad, su mosaico agrario, sus comunidades rurales, su litoral. Viajar mejor, aquí, también significa comprar mejor.
Quien se acerque a A Coruña en marzo de 2026 encontrará un mapa de posibilidades: aprender a leer certificaciones sin perderse en siglas, conocer proyectos que mantienen vivo el paisaje, entender por qué una receta tradicional se transforma cuando el ingrediente vuelve a ser estacional, y comprobar que la sostenibilidad no es un lugar al que se llega, sino una práctica diaria. BioCultura & Ecoturismo propone, en última instancia, una idea exigente y clara: que el placer —comer, caminar, hospedarse, escuchar— puede convivir con la responsabilidad. Y que, cuando se hace bien, deja algo más que imágenes: deja futuro.





